El papa Francisco pide detener la guerra en la Franja de Gaza y no olvidar a Ucrania

CIUDAD DEL VATICANO.—Abril 3 del 2024.-(EFE).- Este miércoles, durante la audiencia general, el papa Francisco guardó un minuto de silencio por todos los soldados jóvenes muertos “en la locura de la guerra” y recordó especialmente a Oleksandre, un combatiente ucraniano de 23 años caído en Donetsk, Ucrania.

“No nos olvidemos de Ucrania, tan martirizada y con tantos muertos“, señaló el santo padre, a la vez que enseñaba un pequeño rosario y una biblia forrada con camuflaje militar con la que el joven ucraniano solía rezar durante el conflicto.

 

El obispo de Roma leyó además un salmo que este soldado había subrayado en su ejemplar del Nuevo Testamento: “Del profundo, a ti te grito oh señor. Escucha mi voz“, dijo con emoción.

Tras leer este versículo pidió a los asistentes a la audiencia en la Plaza de San Pedro que guardaran un minuto de silencio por éste y todos los jóvenes soldados muertos “en esta locura de la guerra”.

“La guerra destruye siempre“, expresó el pontífice, que habló por primera vez de este joven soldado en la audiencia del pasado 13 de marzo, cuando reveló que había recibido estas pertenencias que le entregaron la monja argentina sor Lucía Caram y el padre Ángel, de Mensajeros de la Paz.

El papa Francisco apareció en buena forma, llegó a la audiencia general saludando a los miles de fieles presentes en la Plaza de San Pedro Credit: EFE/EPA/ETTORE FERRARI

El sumo pontífice de la Iglesia católica también se refirió a la situación en la Franja de Gaza y renovó su llamamiento para “un inmediato alto el fuego“, mientras que en la catequesis aseguró que “sin justicia no hay paz” y “se generan conflictos” pues “se consagra la ley del fuerte sobre el débil“, lo que “no es justo”.

El papa Francisco apareció en buena forma, llegó saludando a los miles de fieles presentes en la Plaza de San Pedro desde el papamóvil y después pudo caminar hasta su asiento, sin utilizar la silla de ruedas que usa habitualmente debido a sus problemas de rodilla.

Además, leyó la catequesis con una voz nítida después de varias semanas sin hacerlo por una afección respiratoria que le hacía cansarse rápido cuando hablaba, por lo que requería que un colaborador suyo lo hiciera en su lugar.