Ghost Murmur, ¿otro bluff de EU o tecnología real?
19 de abril de 2026
El presidente estadunidense Donald Trump ha hecho del bluff y la amenaza un sello de su gobierno en política exterior y ahora también funcionarios de su administración han alardeado de poseer armas desconocidas.
A principios de abril, una operación militar encubierta de Estados Unidos en territorio iraní logró rescatar a un piloto derribado empleando un sistema presuntamente desarrollado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) capaz de detectar latidos humanos a larga distancia.
El incidente se produjo tras el derribo de un caza F-15E en una zona montañosa de Irán. Durante casi 48 horas, el aviador logró evadir a las fuerzas iraníes ocultándose en terreno hostil, hasta que fue localizado y rescatado por fuerzas especiales estadunidenses en una operación de alto riesgo.
Según el New York Post, la clave del éxito habría sido Ghost Murmur, una tecnología basada en magnetometría cuántica e inteligencia artificial capaz de identificar la débil señal electromagnética generada por el corazón humano.
Es como oír una voz en un estadio, sólo que el estadio son mil millas cuadradas de desierto”, dijo al NYP una fuente informada sobre el programa. “En las condiciones adecuadas, si tu corazón late, te encontraremos”.
El propio Trump confirmó indirectamente su uso. En declaraciones al NYP, afirmó: “Fue muy importante. La CIA fue fantástica”, y añadió: “Tenemos equipos que nadie ha escuchado antes”.
Por su parte, el director de la CIA, John Ratcliffe, aunque evitó detallar el funcionamiento del sistema, lo describió como un avance comparable a “encontrar un grano de arena en el desierto”, en alusión a la precisión del operativo.
De acuerdo con las versiones filtradas, Ghost Murmur habría sido desarrollado por la división Skunk Works de Lockheed Martin y utilizaría sensores extremadamente sensibles para captar señales biomagnéticas y filtrarlas mediante algoritmos de inteligencia artificial.
Sin embargo, un reporte de Scientific American puso en duda dicha tecnología. El profesor John Wikswo, especialista en ingeniería biomédica y física en la Universidad de Vanderbilt, explicó que detectar un latido cardíaco a kilómetros de distancia implicaría superar barreras tecnológicas aún no resueltas.
En la superficie del tórax, a unos 10 centímetros de la fuente, el campo magnético es apenas detectable”, afirma Wikswo.
Otros expertos consulados por Scientific American sugieren que el relato del rescate podría estar exagerado o incluso formar parte de una estrategia de desinformación para ocultar métodos reales de inteligencia.
Se está realizando un trabajo fascinante utilizando magnetometría cuántica para medir la frecuencia cardíaca. Pero nada de eso funciona a distancias de muchos kilómetros”, comentó Bradley Roth, físico de la Universidad de Oakland. “Alguien le estaba tomando el pelo a un periodista”, opina.
No es la primera vez este año que Trump y el Departamento de Defensa de Estados Unidos presumen contar con armas y tecnología militar que ningún otro país posea.
Según Trump y testimonios, la denominada Operación Resolución Absoluta en Caracas, para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero, involucró tecnologías de energía dirigida, como armas sónicas, que habrían neutralizado rápidamente a cientos de soldados leales sin recurrir a armas de fuego convencionales.
Tenemos armas de las que nadie sabe nada. Y digo que probablemente sea bueno no hablar de ellas, pero tenemos algunas armas increíbles”, comentó Trump en una entrevista con Fox News, sugiriendo que se trata de tecnología exclusiva y clasificada.
Luego, el entonces ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, acusó que su país fue blanco de un “bombardeo sistemático asistido por inteligencia artificial del más alto nivel” y que Venezuela resultó ser “el laboratorio” del ejército estadunidense.
Un testigo citado en el New York Post y otros medios, y compartido en la red X por la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que un “arma sónica poderosa” dejó a los defensores “de rodillas, sangrando por la nariz y vomitando sangre”, lo que impidió cualquier resistencia efectiva.
Estos síntomas avivaron teorías que vinculan la operación directamente con el Síndrome de La Habana. Investigaciones apuntan a posibles ataques con dispositivos de energía dirigida de microondas o radiofrecuencia pulsada, que causan daño cerebral sin dejar huellas visibles.
Aunque el Departamento de Defensa no ha confirmado oficialmente el uso de tales tecnologías en la operación, la cuenta oficial en X de la Oficina del Subsecretario de Guerra para Investigación e Ingeniería confirmó que el Pentágono posee armas de energía dirigida.
Por ahora, el gobierno estadunidense mantiene el hermetismo. Sin confirmación oficial detallada, Ghost Murmur y las armas sónicas permanecen en una zona gris entre la innovación real y la narrativa estratégica.



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