Su origen es la clave: según su fuente es el daño que ocasiona el azúcar
NUEVA YORK (HealthDay News).— Diciembre 11 del 2024.-(Agencias).-En lo que respecta a los dulces, el tipo que elige una persona puede tener un impacto significativo en su salud cardíaca, encuentra un estudio reciente.
Las bebidas azucaradas aumentan significativamente el riesgo de accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, latidos irregulares y otros problemas de salud del corazón.
Pero añadir miel a una taza de avena o comer un pastel de vez en cuando no parece dañar drásticamente al corazón, y en algunos casos podría mejorarlo, descubrieron los investigadores.
“El hallazgo más sorprendente de nuestro estudio es la relación divergente entre las distintas fuentes de azúcar añadido y el riesgo de enfermedad cardiovascular”, señaló la investigadora Suzanne Janzi, candidata doctoral de la Universidad de Lund, en Suecia.
“Este sorprendente contraste resalta la importancia de considerar no solo la cantidad de azúcar consumida, sino su fuente y contexto”, subrayó Janzi.
En el trabajo, los científicos analizaron datos recolectados de casi 70,000 suecos que participaron en dos estudios de salud a largo plazo. Respondieron a cuestionarios sobre dieta como parte de la investigación.
El equipo observó específicamente tres fuentes de azúcar: aderezos como la miel, dulces como los pasteles y bebidas azucaradas.
En un período de seguimiento que terminó en 2019, casi 26,000 participantes fueron diagnosticados con un problema cardíaco.
Las bebidas azucaradas terminaron siendo peores para la salud cardíaca de una persona que cualquier otra fuente de azúcar.
“Los azúcares líquidos, que se encuentran en las bebidas endulzadas, por lo general proporcionan menos saciedad que las formas sólidas, hacen que uno se sienta menos lleno, lo que podría conducir a un consumo excesivo”, explicó Janzi.
“El contexto también importa: los dulces con frecuencia se disfrutan en entornos sociales o en ocasiones especiales, mientras que las bebidas endulzadas podrían consumirse con más regularidad”, añadió.
El aumento del azúcar en general elevó el riesgo de una persona de sufrir un accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.
Sin embargo, consumir un dulce de manera ocasional se asoció con mejores resultados de salud que no comer ninguno en absoluto, encontraron los científicos.
“Esto podría reflejar conductas dietéticas subyacentes: los individuos que consumen muy poca azúcar podrían tener dietas muy restrictivas o podrían estar limitando el azúcar debido a afecciones de salud preexistentes”, indicó Janzi.
“Aunque nuestro estudio observacional no puede establecer la causalidad, estos hallazgos sugieren que una ingesta extremadamente baja de azúcar podría no ser necesaria o beneficiosa para la salud cardiovascular”, añadió Janzi.
Se necesitará más trabajo para comprender completamente por qué las distintas fuentes de azúcar podrían tener efectos distintos en la salud cardíaca, sobre todo en otras partes del mundo.
“Nuestros hallazgos se basan en una población sueca, que podría tener hábitos dietéticos y factores de estilo de vida que difieren de los de otras poblaciones”.




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