Late que late

(Por: Raquel Ariadna Aguilar Calyeca / Para Monitor Poblano)

El corazón es la válvula que se encarga de llevar sangre a través de todo el cuerpo, es el motor que alimenta y ayuda a oxigenar los tejidos y órganos de todo el cuerpo, es el motor principal de la sangre y es de los órganos más importantes y delicados del cuerpo humano.

Para que el corazón no pierda la fuerza en las contracciones que hace y permanezca saludable hay tres factores indispensables, la alimentación, el ejercicio y el descanso, estos tres elementos combinados y en equilibrio forman la mejor solución para evitar daños cardiacos, un infarto o en casos extremos la muerte.

 La sana alimentación ayudará a el recorrer de la sangre llevando oxigenación y a bajar los niveles de grasas y colesterol que se encuentran en las venas, limpiando las impurezas, el ejercicio alarga la vida útil del corazón, los ejercicios aeróbicos permite que se bombee más sangre al cuerpo, por su parte el descanso funciona como una recarga de energía que renueva el sistema, sin el adecuado descanso el corazón se fuerza en sobremanera y puede acortar su vida útil y acarrear problemas perjudiciales.

El ataque cardíaco ocurre cuando la sangre que lleva oxígeno al corazón sufre un bloque en su camino, puede ser por la acumulación de placa o demás factores, entonces el miocardio comienza a fallar y sufre un infarto, los síntomas pueden ir desde dolor leve en un costado del cuerpo, el lado izquierdo o el centro, hasta dolor agudo, rigidez. Entumecimiento, ataques de pánico y mareos.

Cuando se tenga cualquiera de estos síntomas es importante guardar la calma y acudir por atención médica de inmediato pues la pronta y oportuna respuesta del personal de salud puede ser la clave para la sobrevivencia.

Según datos de la ANCAM (Asociación Nacional de Cardiólogos de México) en México ocurre un infarto cada dos minutos, aproximadamente 80 mil muertes al año ocurren en México, el 30% de las personas mueren camino al hospital y el 52% en sus hogares o lugar donde ocurre el infarto.

Lo principal para reducir las posibilidades de infartos es eliminar los factores de riesgo como el tabaquismo, sedentarismo, las grasas y azucares, pues estos factores además de la edad, el sexo, problemas de peso, hipertensión o diabetes incrementan los factores que cusan los infartos.

La revisión periódica es una de las mejores maneras de evitar factores de riesgo que se pueden prevenir y controlar problemas que se detecten a tiempo oportuno.