Principal

Experta IBERO nos aconseja cuidado especial a infantes que se reintegran por primera vez a clases presenciales

 

(Valentina González / ICM).-Enero 13 del 2022.-Muchas niñas y niños que se encontraban tomando clases en un esquema virtual o a distancia -a pesar de que las escuelas, en su mayoría, han estado abiertas desde agosto del 2021- podrían sentirse en desventaja al regresar a presencialidad tras las vacaciones decembrinas, lo cual es importante atender, comentó la Dra. Cristina Curiel Castelazo, académica de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Iberoamericana.

Nuestra psicóloga, especialista en menores, explicó que ellas y ellos podrían sentirse en desventaja debido a que saben que eran los últimos que quedaban en el esquema virtual, situación que les hizo pensar que se estaban perdiendo de momentos o experiencias, pues aun cuando a través de la pantalla pudieran ver el salón de clases, no es lo mismo estar en él.

Al respecto, recomendó a padres y madres de familia, así como a docentes, estar pendientes de las y los niños, quienes por distintas circunstancias estuvieron bajo el modelo a distancia cuando se retomaron las clases presenciales.

A docentes y personas que trabajan en las escuelas, nuestra experta IBERO aconsejó realizar ejercicios de integración en los que puedan platicar sobre cómo se sienten con el regreso a la escuela físicamente. Además, Curiel Castelazo también alertó sobre los altos niveles de ansiedad, angustia y depresión en niñas y niños que han sufrido violencia en esta pandemia.

“Es innegable que la situación emocional en la que todos estamos involucrados tiene efectos en la atención, memoria y aprendizaje, lo cual es importante tomar en cuenta. Hay que hablarlo con ellas y ellos. Explicarles que al principio costará trabajo, pero pasará, y que las personas que les rodeamos estamos para apoyarlos”, dijo.

Recomendó a docentes y padres de familia estar pendientes de síntomas como distracción o hacer un registro de violencias y agresiones que llevan a cabo los infantes, pues cuando las niñas y los niños no saben qué hacer con una emoción abrumadora, buscan sacarla de alguna manera.

“Lo ideal sería que padres, madres y maestros(as) puedan tener comunicación y trabajen en conjunto; que se informen sobre lo que está pasando para que manejen una información similar y no se les asuste más a las niñas y niños, pues es lo que les puede provocar ansiedad”, explicó Curiel.

A padres y madres, la académica les sugiere hacerse conscientes de su propia angustia y separarla de las cosas que les dicen a las niñas y niños porque se necesita fortalecer su confianza y que no vayan asustados(as) a la escuela. Se deben utilizar los recursos de cuidados que se tienen a la mano como son todos los elementos de prevención.