Hoy las empresas y organizaciones más exitosas tienen una cualidad que les permite estar actualizadas y en sintonía con el acelerado metabolismo del mundo y es la capacidad de aprender.

Una de las cualidades organizacionales más demandada hoy en día es la capacidad de adaptarse y aprender del entorno. Lo que diferencia a las organizaciones exitosas de las demás es la postura que muestran ante el cambio, y una de las condiciones iniciales para adaptarse al cambio es: aprender.

Surge una pregunta muy válida: ¿qué aprenden estas organizaciones? Bien, la respuesta parece ambigua: “aprenden todo y de todo”. Pero analicemos algunos componentes para despejar esta ambigüedad.

Cuando nos referimos a “todo” nos referimos a la postura organizacional que engloba una serie de actitudes y procesos que permiten que tres elementos se materialicen. El primero, el error como aprendizaje, el segundo la posibilidad de experimentar y, el tercero, la agilidad estratégica.

El primero, el error como aprendizaje, se refiere a crear una cultura organizacional en la que esté bien cometer errores, pero donde se exija siempre aprender de ellos. Parece cliché, pero el éxito está en aprender de los errores, y hablando de una organización, un error representa una oportunidad de enseñanza organizacional y de rápido progreso. En las organizaciones se dedica mucho esfuerzo en crear procesos y mecanismos para evitar errores, cosa que por definición humana es imposible. Y nunca se dedica esfuerzo en crear mecanismos que aprovechen los errores.

El segundo es que constantemente se hagan experimentos y el conocimiento sea sistematizado. Parece algo sencillo de plantear, “hacer experimentos” pero las organizaciones dejan de aprender y dan por hecho que la situación actual será consistente en el tiempo y no necesitarán cambios. Pero el hecho es que el cambio es una constante. Y es un error dejar de aprender y los experimentos nos ofrecen la posibilidad de aprender cosas puntuales y, si lo sistematizamos, tendremos un flujo de aprendizaje constante.

El tercero es la agilidad estratégica, de la que ya hablamos en otras entradas y se refiere al conjunto de elementos y características que una organización necesita tener para poder leer el entorno y poder adaptarse a él. Se puede definir como una postura organizacional para estar alerta de todo lo que pasa a nuestro alrededor, en todo y en todos los sentidos.

Así, aprender “de todo y de todo” es la cualidad organizacional más valorada hoy en día. Que una organización “aprenda constantemente” se refiere a que se mantenga vigente y su cultura permita que exista el error, el experimento y la urgencia estratégica como elementos de aprendizaje sistematizado.

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Colaboración elaborada por el equipo de redacción de Disruptive Labs.