Desde hace muchos años se ha ocupado el término huella digital para referirse a todos los datos estadísticos que describen nuestro comportamiento en la web, pero más allá de la estadística, no existe un término completo que describa la reputación y la percepción que creamos cuando participamos en medios digitales.

Pareciera que la preocupación por cuidar una imagen y vigilar la percepción que se crea en medios digitales, sólo está limitada a personas que se dedican a transmitir contenido audiovisual por la web.

Sin embargo, hoy, más que en otros tiempos existen escenarios virtuales en los que estamos también creando una percepción digital y debemos corroborar si es la adecuada. Participamos en estos entornos diariamente y vale mucho la pena prestar atención a esto.

Desde hace pocos meses se elevó la demanda de servicios de video llamada o conferencias virtuales. De un día a otro trasladamos nuestra comunicación a entornos virtuales, poniéndonos a competir, al mismo nivel, por la atención y comprehensión de quien nos escucha.

En un entorno físico, acompañado por la estimulación visual del hablante y la retroalimentación visual de nuestro interlocutor hacía mucho más fácil comunicar nuestras ideas adecuadamente. Simplemente llevamos miles de años comunicándonos así: en persona.

Pero de un día a otro, hoy, le hablamos a una pantalla y vemos a través de ella a una persona que lucha por crear un entorno de comunicación acertado que no diluya su mensaje. Hoy, el nuevo escenario se convirtió en un rectángulo que tratamos de embellecer con un fondo virtual o cuidando que nuestro fondo refleje un escenario apto.

Sin embargo, hay muchos más elementos a considerar. No se trata de trasladar íntegramente nuestra comunicación física, a un contexto virtual. Se trata de transformar la forma en que nos comunicamos.

¿Qué incluye? Bien, contempla estructurar tus ideas de forma más clara y ordenada. Esto sugiere capacidad de síntesis. También contempla cuidar la gesticulación, el tono de voz y la claridad en la dicción. También requiere acompañar el mensaje con elementos visuales atractivos que ayuden a mantener la atención.

Esto cuando nosotros somos los que estamos hablando, pero también hay que cuidar los gestos y movimientos que hacemos cuando sólo estamos escuchando y nuestra cámara web debe estar encendida. Todo comunica, todo el tiempo y, en el caso de entornos virtuales, todo este material no tiene caducidad, puede perpetuarse y ser visto por cientos o miles de personas, en cualquier momento.

Por si fuera poco, también requiere que controlemos aspectos técnicos importantes, como la calidad de la conexión a internet, la calidad de nuestra cámara y de nuestro micrófono, la estética de nuestra presentación y de su efectividad para comunicar. También debemos considerar las pantallas que tenemos para presentar y no descuidar lo que proyectamos. Sin duda muchos elementos a considerar, al grado que requiere práctica, el desarrollo de esta habilidad o la asesoría de profesionales.

Lo más importante, y más allá de una imagen o reputación, tener una comunicación deficiente puede restarnos efectividad y productividad para desenvolvernos profesionalmente. Hoy la invitación es prestar atención a nuestra imagen y reputación digital.

¿Tu imagen digital cómo se encuentra?

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