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Estrategia contra robo de combustibles, “impopular pero necesaria”; Guardia Nacional, “un grave error”: analistas

(Redacción AN).- Enero 9 del 2019.- La medida tomada por el presidente Andrés Manuel López Obrador para evitar la ordeña de combustible “es impopular pero necesaria” para saber qué estaciones venden combustible robado, así como quiénes son los responsables de este “atraco a la Nación”, afirmaron expertos.

En #MesaDeAnálisis para #AristeguiEnvivo,  el ex procurador Fiscal de la Federación, Gabriel Reyes Orona, explicó que el robo de combustible existe desde que surgió Petróleos Mexicanos (Pemex), pero entre 2003 y 2004 se empezó a “institucionalizar”.

“En aquél entonces, la Secretaría de Hacienda (encabezada por Francisco Gil Díaz) hizo de conocimiento público que había un robo de combustible por cerca de 5 mil millones de pesos y se decía que los responsables eran los operadores del auto-tanque, los encargados de la distribución, y entonces se hizo una persecución diciendo que la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo), en aquéllos seis mil establecimientos que tenían entonces, se estaban vendiendo litros de 700 mililitros, y se decía que el robo de combustible se hacía en las estaciones de servicio“, recordó.

El exfuncionario señaló que los señalamiento de Gil Díaz no eran ciertos porque en la primera investigación que se hizo “llegaron a la conclusión de que las pipas recibían menos de lo que decían recibir, por lo tanto, el problema no estaba en el auto-tanque. Resulta que las estaciones eran obligadas a recibir una cantidad menor. La ordeña venía aguas arriba. Quiere decir que la pipa salía teniendo 90 y llegaba a la gasolinera con 90. Entonces el juego de volúmenes no era conciliable”.

Entonces, apuntó, “los expendedores de gasolina y los operadores del auto-tanque eran víctimas de esta ordeña de combustible que se daba desde dentro de las instalaciones de Petróleos Mexicanos, de forma que era imposible, y por eso hay quien dice que desde dentro de Pemex operó entre 2003 y 2004 en cantidades bestiales”.

En su opinión, la medida adoptada por el nuevo gobierno es impopular pero también “necesaria e ineludible, porque para saber qué empresas están comprando combustible robado y lo están vendiendo, necesitas saber cuáles son las que, al cerrar el ducto, les falta el combustible”.

Indicó que la persona que controla los ductos es la primera a la que se debe investigar, porque tiene la información de qué combustible pasa por ellos, a qué presión y dentro de qué horarios. “Si tú no tienes esa información es imposible ordeñar”.

El exconsejero del Instituto Federal Electoral (IFE), Alfredo Figueroa, expuso que el robo de combustible ha sido “un atraco directo a la Nación”, que ronda los 60 mil millones de pesos al año.

En ese sentido, consideró que la decisión de “cerrar la llave” fue correcta. “Ojalá que concluya con una puesta en escena de quiénes son responsables de este asunto, donde otra vez la corrupción política está de manifiesto”.

Por otra parte, afirmó que le llama la atención el desplegado que emitió el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), en el que expresa su solidaridad con el Presidente de la República en su lucha contra la corrupción.

“Me parece elocuente el hecho de que el hombre (Carlos Romero Deschamps) salga a decirnos esto cuando nos tendría que contar muchas otras cosas, es decir, cuál fue su papel en esta trama vinculada a lo que sucede en Pemex. Hoy estamos hablando del huachicoleo, hay que hablar de Pemex Internacional, hay que hablar de las condiciones en la que se está recibiendo una industria de esa naturaleza”, abundó.

Opiniones sobre la Guardia Nacional

Respecto a la creación de la Guardia Nacional, Figueroa afirmó que “estamos ante uno de los peores errores que va a cometer el gobierno de López Obrador“.

“Primero porque se trata de un tema que no fue expresado así durante el periodo de campaña, sí se habló de una Guardia Nacional pero no militarizada. Me parece gravísimo una ausencia de una concepción clara de lo que representa en las democracias la seguridad pública a diferencia de la seguridad nacional, que darle el mando de la seguridad del país a los militares es dejar de conocer la propia historia del Estado mexicano, los avances y construcción que se hizo después de la Revolución Mexicana, y darle instrumentos políticos al Ejército mexicano de una manera muy grave”, expresó.