Deforestación amenaza la selva tropical; ven en Sembrando Vida una salvación

Octubre 19 del 2021.-Aunque la información proporcionada por el INEGI puede servir para proporcionar un panorama de la situación de los ecosistemas en México, la información no es la más reciente ni está homologada a estudios realizados por instituciones como la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), la UNAM u organismos como Global Forest Watch, por mencionar algunos.

Por lo anterior, México no cuenta con un sistema que le permita analizar, de manera específica y con mejores resultados, sin amplios márgenes de error,  algún ecosistema; sin embargo, investigadores de la Universidad Iberoamericana trabajan para hacer eso posible.

POR EL CUIDADO DE LAS SELVAS TROPICALES

Para conocer de manera más precisa el impacto de la deforestación en el país, así como los resultados de políticas públicas y programas sociales que enfrentan la problemática, el doctor José Alberto Gallardo Cruz encabeza los trabajos para el desarrollo de un sistema de monitoreo del avance de la deforestación de las selvas tropicales en México.

Nuestro interés es desarrollar herramientas que permitan monitorear lo que les está pasando a esas selvas, por qué se siguen deforestando; eso no es exclusivo de México, es mundial: en Indonesia es un desastre, en el Congo también.

“En la medida en que podamos desarrollar herramientas que permitan ver lo que les está ocurriendo a esos ecosistemas, puedes manejar éstos y conservarlos de mejor manera”, sostuvo en entrevista con Excélsior Digital el científico de la Universidad Iberoamericana.

Muestra del riesgo de las selvas tropicales es como el que se vive en la Cuenca del Río Usumacinta, que se extiende desde el noroeste de Guatemala hasta Chiapas y Tabasco, donde, de acuerdo con una reciente investigación de Gallardo Cruz, México perdió cerca de 24 mil kilómetros cuadrados de bosque y Guatemala 8 mil kilómetros cuadrados, entre los años 2000 y 2012.

Cabe destacar que el modelo de monitoreo que desarrolla el  Centro Transdisciplinar Universitario de Sustentabilidad (Centrus)  tiene una confiabilidad de 80 por ciento.

Ahora,  la investigación Desarrollo y evaluación de herramientas para el monitoreo de la deforestación de las selvas tropicales espera la aprobación del CONACYT para obtener los recursos suficientes para ejecutarse y para que en menos de 2 años se tenga un mejor panorama sobre esta problemática ambiental.

ARMONÍA ENTRE ACADEMIA Y SEMBRANDO VIDA

Uno de los objetivos que ha tenido el programa Sembrando Vida, implementado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, es “frenar la degradación ambiental y la pobreza rural”, por lo que desde 2019 y hasta octubre de 2021 se ha establecido 1 millón 111 mil 975 hectáreas —del millón 127 mil 500 como meta— con sistemas agroforestales en las parcelas de los sujetos de derecho.

De acuerdo con el más reciente reporte de la Secretaría de Bienestar, el programa Sembrando Vida se ejecuta en 20 entidades del país y con él se ha logrado la siembra de 817 millones 447 mil 634 plantas.

Al ser cuestionado sobre el impacto ambiental que ha tenido Sembrando Vida en México, Gallardo Cruz sostuvo que al momento no se puede tener una respuesta tajante, puesto que no existe un monitoreo certero de los ecosistemas, por lo que esta interrogante se traslada también a preguntas como ¿qué zonas se deforestan más?, ¿sirven la Áreas Naturales Protegidas?... entre otras.

“Lo que necesitamos desarrollar es una herramienta que responda a esas preguntas. Ninguna institución académica o de gobierno tiene herramientas para monitorear las selvas tropicales o los bosques temblados ni nada, no las hemos desarrollado, entonces el gran llamado es ¡hagámoslas! y respondamos esas preguntas elementales”, dijo.

De esta manera, confió en que el proyecto que encabeza y que ya recibió una primera valoración favorable por el CONACYT sea aprobado y de esta manera buscar trabajar junto con Sembrando Vida para así monitorear efectivamente las selvas tropicales y el impacto ambiental.

Explicó que esto se puede lograr gracias a que dicho programa funciona a partir del trabajo que se hacen ejidatarios con 2.5 hectáreas de terreno, por lo que permitiría tener un zoom de esas hectáreas, caso contrario a lo que ocurre con los análisis del INEGI.

Es indispensable, crucial, que México cuente con información de calidad para hacer el monitoreo del estado de los ecosistemas a la escala en que operan programas de políticas públicas como Sembrando Vida para fortalecer ese tipo de programas, para orientar la toma de decisión, y entonces sí diremos éste u otro programa sirve o no”, afirmó.