Puebla, Pue.- 14 de abril de 2019.- El alcohol adulterado no es tan fácil de detectar, su sabor es el mismo y se puede confundir incluso al mezclarlo en jugo o refresco. Toda bebida alcohólica tiene efectos en la salud y también repercute en el comportamiento de las personas que lo consumen, así como en el entorno social dónde se desenvuelven.

La coordinadora Auxiliar de los Servicios de Promoción y Prevención a la Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Puebla, Angélica María Baqueiro, expresó que tanto en mujeres como en hombres existe el riesgo de intoxicación aguda. La doctora destaca que en promedio las mujeres pueden consumir hasta tres copas y los  hombres cuatro, mismas que logra asimilar su organismo sin afectar el control de su comportamiento.

Toda bebida tiene un porcentaje de alcohol, la cerveza tiene 5%, una copa de vino del 12 al 15% y el ron, whisky o tequila hasta un 45%,; esto no quiere decir que las de menor grado etílico causen menos daño, el problema es el exceso. El etanol es la sustancia  que contiene el alcohol que no está  adulterado y está hecho para el consumo humano con su debida moderación.

La especialista dijo que las temporadas dónde más se presentan casos de intoxicación son en las vacaciones, Semana Santa, verano y fiestas decembrinas donde la gente se encuentra en la euforia de los festejos y justifican el consumo excesivo de alcohol sin considerar las consecuencias.

Destacó que el hígado tarda una hora en metabolizar la sustancia, por ello, se presentan al día siguiente las resacas o cruda, signos de que el cuerpo está afectado o incluso intoxicado.

La especialista exhorta a ser precavidos antes de consumir alguna bebida que contenga alcohol para no caer en el riesgo de que sea adulterada. Otra recomendación es no combinar el alcohol con el automóvil.

Si existe una intoxicación por consumo excesivo o por ingesta de alcohol adulterado, recomienda asistir a servicios de urgencias de la unidad médica más cercana para ser atendidos a la brevedad ya que se puede correr el riesgo de ceguera, deshidratación, alteraciones en el sistema nervioso central, pérdida de la conciencia e incluso la muerte.